Bs. As. 2 de octubre de 2013. Literatura de “Extrañamiento”

Ray Bradbury

Ray Bradbury

Hola Abril

Te cuento que tratando de acercarme a otras ramas del arte hice un curso de  un estilo en particular de literatura llamado de “Extrañamiento o defamiliarización” Por lo que entendí es una técnica utilizada en todos los tiempos pero que algunos escritores desarrollaron específicamente.

Este estilo en particular presenta los objetos desde otra óptica totalmente desnaturalizada. Imaginá que llega un extraterrestre que no conoce nuestra gravedad y se enfrenta a una escalera.  “Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables” Cortázar Instrucciones para subir una escalera

Me pareció interesante leer estos autores para desestructurar los propios pensamientos por que ellos plantean visiones alternativas de la realidad, mediante la parodia  o el absurdo. Pero también porque describen claramente la mirada artística que aporta sensaciones a los objetos alejándolos de lo rutinario o cotidiano y aportándoles frescura como en “La mesa” de Dario Canton. Te mando algunos enlaces para que leas y por último mi primer ejercicio.

Alfred Jarry “Costumbre de los ahogados”    Kurt Vonnegt “Desayuno de Campeones”  / Tomas Moro “Utopia” / “El sentimiento de lo fantastico” J. Cortazar

Los dones de la calle Reconquista

Eso de los superpoderes, para mi está sobrevaluado, de hecho mi hija y yo estamos muy bien dotadas y no por eso obtuvimos un lugar en el  “Salón de la justicia”. Pero esa es cosa de yanquis y su fábrica de héroes. Los poderes nacionales no se heredan se adquieren y creo que con la edad van desapareciendo, perdiendo velocidad, como el auto de  mi abuelo, el intocable Rambler Clasic celeste del que saltaba para probarle que corriendo llegábamos más rápido.super

El poder de Abril, mi hija, se develo en la calle Reconquista que caminamos todos los días. De punta a punta todas las mañanas casi sin mirarla, atadas a la monotonía que compensamos con las mejores charlas surrealistas.

Caminaba con sus ojitos a media persiana, con la almohada surcando sus cachetitos, en medio de mi recitado sobre las tareas de la semana sin comprender en ese entonces que para ella el futuro era el próximo recreo. Baje la mirada y mire sus piecitos que estaban prácticamente en el aire, solo tomaba contacto con este planeta su dedo, el gran dedo marciano que recibió su nombre gracias al largo con forma de cabezota  extraterrestre. Pensé que solo la pesada mochila la retenía en esta atmosfera pero estaba equivocada como más tarde me explico. La realidad es que estaba volviendo de su ensoñado viaje espacial,  para ese entonces ya había recorrido el espacio más allá de nuestra galaxia. La velocidad de traslado superaba  cualquier ladrón de celulares y comprendí porque ella gozaba de más certezas en algunos temas existenciales, como la existencia de Dios y de que no estamos solos. Aunque a veces cuando me dice “no estamos solos”  es la llamada de auxilio para exterminar habitantes extraescolares que desean convivir en su cabeza. Gracias a ese día observe en los que me rodean una cascada de poderes, en mis compañeros de trabajo, jefes o políticos, aunque en los dos últimos casos se asemejaban mucho a los productos yanquis con el que compartían solo el don del suicidio.

Comparto con mi hija la manifestación de mi gran poder en la calle Reconquista, a los ocho días de aquel descubrimiento, después de una lluvia intensa y estrenando zapatos, todas las baldosas flojas venían hacia mí con deseo de entregarme su desbordante mar de vida primordial almacenada debajo de ellas. El arte se plasmó en mis pantalones con el ruedo largo sin adaptar a los nuevos tacos. Desde ese día ya no fui la misma, desde ese día luche para controlar mi poder diariamente con los porteros y sus escobas de agua que esperaban que me equivocara, que no las pisara,  como crítico de arte que se pregunta si Miguel Ángel era gay o si Coco era nazi. Desde ese día volvió el orgullo a la mirada de Abril, ahora podía devolverme al pedestal otra vez, por lo menos hasta la adolescencia porque ahora ella y yo éramos poderosas. Hay que aclarar además que como todo gran poder  acarrea una gran responsabilidad, el control y dominio del don obsequiado tiene sus dificultades al principio y sobre todo en las épocas de sequía. No tenemos escuela como los XMen y por lo tanto nos hacemos día a día, los héroes Argentinos somos una especie de autodidactas, sin publicidad, sin producción. Pero a nosotras nos gustan los héroes de todos los días.

Dana Noriega

w_superman_en_los_charcos.2ejn9t90uj6sswo0s08wwooc0.6fzerll0kc0s4owcgc8sgwc44.thTe amo, Tu mamá

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